Guerra de estándares para el coche conectado: EEUU y China ya apuestan por el 5G mientras Europa sigue debatiendo sobre el Wi-Fi

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Guerra de estándares para el coche conectado: EEUU y China ya apuestan por el 5G mientras Europa sigue debatiendo sobre el Wi-Fi

En un futuro no muy lejano todo el parque automovilístico europeo estará conectado. Esto significa que tu coche sabrá a qué velocidad circulan los demás y recibirá notificaciones cuando otro vehículo del entorno frene o tenga un problema. Asimismo, podrá comunicarse con los semáforos para que le adviertan de un cambio inminente, con los ciclistas para evitar accidentes al no verlos o con la Dirección General de Tráfico para eludir retenciones por sucesos imprevisto. Todo en aras de una mayor seguridad.

Pero, para que todo eso sea posible, los fabricantes y la Administración deben elegir el estándar de telecomunicaciones por el que se regirán esas conexiones. En la actualidad existen dos tecnologías en liza, la basada en Wi-Fi y la que usa redes móviles 4G y 5G. Los Estados Unidos y China ya han apostado decididamente por la segunda, mientras que en Europa, en cambio, el debate sigue siendo intenso y hay tantos partidarios de una como de la otra.

Los defensores del estándar basado en redes móviles, denominado C-V2X, entre los que se encuentran BMW, Ford, el Grupo PSA o Telefónica, subrayan que ofrece una latencia menor y un mayor ancho de banda que la tecnología Wi-Fi, conocida como 802.11p, lo que hará que las comunicaciones entre vehículos sean más rápidas, algo clave en aspectos críticos de la seguridad del coche.

Asimismo, destacan que una parte de las infraestructuras móviles ya está desplegada, por lo que no habría que realizar una inversión inicial tan fuerte como con la tecnología 802.11p, y que, al conectar también móviles y distintos dispositivos de la ciudad, los vehículos se integrarían en un ecosistema mucho más completo.

Alejandro Alonso

“El Wi-Fi presenta varios problemas. En entornos saturados interferentes su calidad no es buena, necesitaría una gran cantidad de balizas rúter para llevar las comunicaciones más allá del alcance del vehículo, su enlace punto a punto es menor y, al contrario que las redes móviles, no se actualiza todos los años”, explica Alejandro Alonso, gestor de proyectos C-V2X de Telefónica.

Los que apuestan por el estándar basado en Wi-Fi, como Volkswagen, Renault o Toyota, en cambio, defienden que la tecnología 802.11p ya está disponible, es fiable, fácil de implementar y gratuita. “Nosotros apostamos por la tecnología Wi-Fi porque es un estándar que ya está operativo y nos ayudará a mejorar la seguridad a corto plazo, mientras que el 5G tardará aún unos años en funcionar”, señalan desde Volkswagen.

El debate está tan polarizado que incluso hay divisiones en las instituciones que componen la Unión Europea. Así, según el medio EURACTIV, la Dirección General de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, órgano comunitario encargado de la gestión de la agenda digital europea, apostaría por el estándar C-V2X, mientras que Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea se inclinaría por la tecnología Wi-Fi.

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Batalla en curso y posibilidad de convivencia

Con los bandos definidos, cada actor parapetado en sus argumentos y el sector fragmentado, la contienda llegó el pasado julio de 2019 a la Comisión Europea, donde 21 de los 27 países miembros rechazaron la propuesta del organismo comunitario para impulsar la tecnología 802.11p en todo el Mercado Común. Un varapalo al estándar Wi-Fi que abrió la puerta al 5G en Europa pero que no excluyó aún la posibilidad del uso de ambas tecnologías a la vez, según lo expertos consultados por Xataka.

Pablo Aguilera

“Aunque haya voces escépticas respecto a las posibilidades de que los estándares Wi-Fi y 5G trabajen en paralelo para los coches conectados, lo cierto es que la misma sinergia entre varias tecnologías de comunicación se viene dando en otros mercados como el de los smartphones o las cámaras IP. El futuro próximo parece moverse hacia una conectividad en la que el usuario final -o, en este caso, el vehículo- no tiene por qué saber con qué tecnología se está comunicando hacia la red, sino que utilizará la que más le convenga para cada herramienta”, opina Pablo Aguilera, director de Innovación en la compañía de telecomunicaciones Galgus y profesor de la Universidad de Sevilla.

Un extremo que confirma Roberto Moral, director de Arquitecturas del conglomerado de telecomunicaciones Cisco: “Nosotros apoyamos ambos estándares. Independientemente de si se utiliza Wi-Fi o 5G, el concepto básico de comunicaciones de vehículo a todo (V2X) es el mismo: los automóviles podrán transmitir datos a otros automóviles e infraestructuras locales para coordinar el tráfico. Toda la comunicación se llevará a cabo en tiempo real, proporcionando nuevos niveles de seguridad a los vehículos”.

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Desde Telefónica, aunque admiten que existe esa posibilidad, no son partidarios de ella. “Es cierto que se podrían montar módulos con las dos tecnologías hasta que el mercado se decida por una, pero nuestra apuesta es por la red móvil, porque entendemos que la evolución de la tecnología 802.11p es muy difícil. Porque, pese a que se va a sacar un nuevo estándar Wi-Fi el año que viene que mejorará algunos aspectos, sigue heredando problemas como la calidad del servicio en entornos de alta densidad de dispositivos conectados”, señala Leticia López, experta en comunicaciones vehiculares de la compañía española.

Leticia Lopez

Ahora, tras el rechazo a la propuesta de impulsar la tecnología Wi-Fi, el debate se encuentra parado a la espera de una propuesta en la Comisión Europea que ponga sobre la mesa la posibilidad de adoptar el estándar C-V2X en toda la zona Euro o, como sugieren algunos expertos, la alternativa de combinar ambas.

Y es que, pese a que 21 países votaron contra la tecnología 802.11p, no está claro que esos mismos Estados se manifestasen a favor de la implantación de las redes móviles como estándar único de comunicación para los vehículos conectados. Puesto que fabricantes como Volkswagen, que ya presionaron con anterioridad para la adopción del estándar Wi-Fi, podrían volver a hacerlo.

Ha habido muchas presiones en este tema, hasta tal punto que la votación para establecer el estándar Wi-Fi que se llevó al Parlamento Europeo vino principalmente por la insistencia del Grupo Volkswagen”, afirma Mercedes Fernández, gerente de Innovación de Telefónica.

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Intereses económicos y guerra comercial

Las empresas que defienden una u otra tecnología no sólo lo hacen porque consideren que se trata de la más idónea para interconectar el parque automovilístico europeo, también velan por sus intereses económicos. En los casos de Toyota y Volkswagen porque llevan varios años apostando e invirtiendo mucho dinero en el estándar Wi-Fi. En el de Telefónica, porque puede aprovechar el enorme despliegue de sus infraestructuras de redes móviles para aumentar su volumen de negocio.

“Entiendo las reticencias de algunos fabricantes de vehículos a asumir este nuevo estándar, porque hay marcas que habían apostado enormemente por el estándar Wi-Fi para sus vehículos. Y claro, si lleva años siendo su apuesta y pensaban que incluso iban a montar sus propias redes al margen de los operadores de telecomunicaciones, es lógico que se resistan y traten de impulsar su tecnología”, señala la gerente de Innovación de Telefónica.

Foto Roberto Moral

Por otra parte, el debate sobre los estándares de comunicaciones de los vehículos conectados se sitúa en mitad de la guerra comercial entre China y Estados Unidos por conseguir la preeminencia en la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil. Ambas potencias entienden que el 5G va a suponer una nueva revolución en las telecomunicaciones y transformará la forma en que trabajamos, viajamos o nos relacionamos, motivo que las ha llevado a enfrentarse por controlarlo.

En esa carrera de fondo por el futuro de las telecomunicaciones, ambos países han apostado por el estándar 5G para conectar sus vehículos inteligentes y han desterrado el debate que se está dando en el seno de la Unión Europea. Pero esa disputa, lejos de sumar enteros para los partidarios del estándar C-V2X en el Viejo Continente, ha alimentado los argumentos de los defensores de la tecnología 802.11p, pues la lucha entre ambas potencias ha hecho que algunos actores del sector automovilístico europeo desconfíen de los principales proveedores de hardware 5G, las compañías chinas.

“En Occidente hay mucha desconfianza en los fabricantes de hardware 5G, un mercado liderado por empresas asiáticas como Huawei, por todo lo relativo a la privacidad y a la protección de datos” señala el profesor de la Universidad de Sevilla.

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Los inconvenientes de fragmentar del mercado

La guerra comercial entre China y Estados Unidos también ha puesto de relieve que el Mercado Único Europeo se ha quedado atrás en el sector de las tecnologías de telefonía móvil. “Europa ha perdido la carrera del 5G y tendrá que desplegar su infraestructura con tecnología americana o asiática, desventaja tecnológica que espero haga replantear la estrategia para futuros desarrollos de telecomunicaciones en el Viejo Continente”, afirma Aguilera.

Mercedes Fernandez

Una desventaja que, según explica Mercedes Fernández, sería aún mayor si la Unión Europea apostase por el estándar Wi-Fi para vehículos conectados: “Cualquier decisión que haga diferenciarse a un bloque grande del mundo de los demás recorta mucho el número de dispositivos, por lo que saldrán más caros, tanto unos como otros, y retrasará la adopción de la tecnología hasta que el consenso llegue en otro contexto por evolución tecnológica. Si la UE se empeñase en seleccionar un estándar diferente, haría que nos retrasásemos con respeto a otros fabricantes de otros países”.

Algo que, señala, ya le ocurrió a Estados Unidos cuando decidió apostar por la tecnología móvil CDMA en lugar del 3G, peor que esta última y que hizo que el país norteamericano estuviese a la zaga de Europa durante varios años.

“Tuvieron que dar el salto de CDMA a 4G, lo que les costó mucho, y ahora con el 5G están intentando ponerse a la cabeza porque han visto que es la manera de liderar el sector. Ellos vivieron las consecuencias de tomar una mala decisión y han aprendido. Si la UE elige el estándar Wi-Fi las consecuencias serán esas: fragmentación del mercado, precios más altos, adopción más lenta de la tecnología y desarrollo más lento del coche conectado”, explica la gerente de Innovación de Telefónica.

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